jueves, 11 de junio de 2009

El español en Chile: presente y futuro

El español en Chile: presente y futuro:
El español, lengua que hablamos en Chile, puede clasificarse en ésta, porque nuestro sistema a nivel morfosintáctico, es prácticamente el mismo, aunque sí tenemos un vocabulario patrimonial, que nos diferencia de las demás variaciones del español.

Una de las diferencias que caracteriza el español en Chile, es que presentamos “seseo” y yeísmo”, el primero, la sustitución del fonema z por el s, y el segundo, el reemplazo del fonema ll por el y, aún así, mantenemos los grafemas porque la ortografía que presentamos, es la de la Real Academia Española.

Las variaciones que caracterizan no solo a nuestra lengua sino a todas, es conocida como norma, que se ve influida por factores como el tiempo, la generación de los hablantes y el lugar donde se realiza el uso del lenguaje, por lo que se dice que toda lengua es plurinormativa.

En relación al tiempo, las variantes van desde la desaparición de palabras, como ilécebra, que definía a un halago engañoso, hasta la sustitución, por ejemplo botica por farmacia.
Fonológicamente podemos verificar discrepancias con el español estándar en relación al aumento del yeísmo, la aspiración de la /s/ ante una consonante (cesta por /sehta/), cuando se encuentra al final de una palabra (niños por niño) y la aparición de una variante del fonema ch, cada vez más parecido al sh.

Respecto al lugar donde se realiza, hay un común denominador a lo largo de todo el país, representado en la capital, aunque lingüísticamente se distinguen 4 zonas, la nortina, central, sureña y Chiloé. Principalmente lo que delimita esta división es el vocabulario, donde se usan diferentes palabras para designar una misma palabra, tanto objeto como acción, todos estos cambios influidos por los antepasados característicos de cada zona.

En el plano fónico lo que más diferencia las distintas zonas es la entonación, respecto al plano morfosintáctico no hay variaciones relevantes.

Otra distinción importante es la que se hace a nivel sociocultural, donde las variaciones determinarían 4 clasificaciones, culto formal, culto informal, inculto formal e inculto informal.
Dentro del nivel culto, estarían las personas con algún grado de educación, tomado como mínimo la educación media, estos hablantes en situaciones formales, usarán un tecnolecto determinado, un vocabulario más complejo, etc, y en el ámbito informal, serían conversaciones coloquiales donde el uso de un vocabulario demasiado formal, también sería tomado como incorrecto. Los individuos pertenecientes al nivel inculto, correrían el riesgo de caer en hipercorrecciones, tratar de alcanzar el nivel de un individuo catalogado como culto, cayendo en errores como por ejemplo, decir toballa en vez de toalla, etc, y a nivel informal podríamos usar como ejemplo el coa, norma que utilizan los reclusos.

Esta división es cada vez menos utilizada porque es considerada perjudicial y discriminadora para el hablante, ya que antes de hablar, ya podría ser encasillado en algunas de estas categorías, en vez de esto se utilizan las divisiones respecto a un sector específico, por ejemplo la norma de los abogados, la de los doctores, etc.

Lo más notorio para un hablante cuando necesita caracterizar alguna lengua, es el vocabulario. El español de Chile está formado por a lo menos 5 voces:
1) Peninsulares: La gran mayoría son patrimoniales, y comunes para todos los hispánicos (agua, bueno, artículos y muletillas). Dentro de estas voces hay grupos representantes de diferentes áreas lingüísticas como los galleguismos, los portuguesismos (corpiño), leonesismos (rengo), andalucismos (pollera) e incluso gitanismos (chunga).
2) Criollas: Son términos del español estándar que en Chile se usan con un significado diferente, volatín por cometa como ejemplo, también encontramos muchas formas participiales en –a con el significado de “acción de…” como leída en vez de lectura, y compuesto y derivados que se originaron en Chile con estructura hispánica a partir de voces peninsulares, como coche-cuna o palo blanco. Típicas palabras que caracterizan a chilenos en cualquier parte son “altiro” como inmediatamente y “ya” como sí bueno.
3) Indígenas: Proceden de la época de la conquista, y sobre todo de la colonia, adoptadas de diversas lenguas de América.
4) Mestizas: Derivados y compuestos chilenos con estructura hispánica de bases indígenas, como colchagüino de la provincia de Colchagua.
5) Extranjerismos: Son mayormente de uso internacional, y en algunos casos han ayudado a conformar el español ejemplar, como el griego y el árabe, posteriormente se han integrado términos provenientes del inglés (tenis, box, boom), del japonés (karate, yudo), del alemán (kuchen, schop), africanas e indias. Usualmente cuando se introducen palabras extranjeras se trata de copiar lo más exactamente su pronunciación.
Otra diferenciación típica es la del vocabulario entre hombres y mujeres.

En el futuro lo más predecible es que se agreguen nuevos términos, sobre todos los ingleses, aparecerán nuevas lenguas y desaparecerán otras. En el plano de la morfosintaxis se irá incorporando la concordancia de artículo con el nombre de un oficio, como “la carabinera”. Continuaran los fenómenos conocidos como queísmo, (se suprime la palabra de y otras proposiciones necesarias gramaticalmente, estoy convencido que…) el dequeísmo, (uso innecesario de la palabra de antes de que, creo de que…) el empleo erróneo de proposiciones, proliferación de diminutivos, seguirá considerándose como vulgar el uso de vo[h] en vez de tú, pero solo como informales las formas verbales que se construyen con tú (regalái “regalas”, regalíh, “regales”. Seguirá escuchándose la /b/ labiodental, sobre todo cuando se escribe con v.

La importancia y responsabilidad que tenemos los jóvenes es fundamental para mejorar la morfosintaxis y la pronunciación del español en Chile, con mayor lectura y más preocupación por la lengua, así como la prensa que muchas veces contribuye a caer en errores que ellos mismos fomentan. Por lo tanto es un problema de todos ayudar a mejorar el español de Chile.
Referencia Biliográfica:
Rabanales, A. El español en Chile: presente y futuro. Onomázein: Revista semestral de Lingüística, Filosofía y Traducción de la Facultad de Letras de la Pontificia Universidad Católica de Chile, número 5, 2000. Recuperado de
http://onomazein.net/5/espanol.pdf
Pamela Cerón
Francisca Olivares

3 comentarios:

  1. El primer párrafo es un caos de puntuación y redacción... ¿Qué es "esta"? Esa palabra ya no se tilda, además. Observen: "El español, lengua que hablamos en Chile, puede clasificarse en ésta, porque nuestro sistema a nivel morfosintáctico, es prácticamente el mismo, aunque sí tenemos un vocabulario patrimonial, que nos diferencia de las demás variaciones del español".

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  2. ¿A qué se refieren con esto?: "En el futuro lo más predecible es que se agreguen nuevos términos, sobre todos los ingleses, aparecerán nuevas lenguas y desaparecerán otras".

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  3. Comentario general: deben mejorar radicalmente su estilo académico de redacción. Limpiar a puntuación (usan coma en situaciones que no la precisan), cuidar la mantención de los referentes y, sobre todo, explicitar citas directas e indirectas del texto. Así como está queda la impresión de que ustedes crearon todo lo que ahí dice.
    Nota: 5,5.

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